| El Papa y El Pritzker |
|
|
|
| Escrito por Arquitectura Dominicana | |
| Sunday, 27 March 2005 | |
|
Los premios Pritzker tienen la misma edad que tiene el Papa reinando y el Grupo Nuevarquitectura de fundado. Bueno, todo lo que nació en 1979 tiene la misma edad. Pero entre los tres sujetos arriba señalados, hay similitudes que deben considerarse. El Papa se esta consumiendo en vida, Nuevarquitectura está dejando pasar las bolas y va camino a poncharse definitivamente y los Pritzker desaparecerán si siguen como hasta ahora. En 26 años ni un solo arquitecto o arquitecta africana(o) ha obtenido el denominado Nobel de la Arquitectura. Es el único continente que, según el inefable jurado, no ha merecido, hasta ahora, un galardón en materia de diseño y construcciones.
Instituido por la familia Hyatt, los premios se otorgan en vida, a profesionales que hayan descollado en el ejercicio de la compleja y difícil disciplina profesional de la arquitectura. Los que han obtenido el premio, son diseñadores de edificios de lujo, importantes para la clase dominante, y costosos, para cualquier sociedad. Extrañamente solo una arquitecta ha sido galardonada, Zaha Hadid, el año pasado (2004). Ella es una iraní descendiente con linaje, famosa por su belleza negativa y sus atrevidos planteamientos desenfadados que después de medio siglo de premiaciones merecieron la atención del exigente, encumbrado, y a todas luces, elitista jurado. Dos veces el premio ha debido ser compartido, quizás para guardar apariencias. En 1988 cuando el un poco menos que desconocido Gordon Bunshatt, de EU, por supuesto, fue galardonado y se apeló al ex-aequo para así premiar también al archiconocido Oscar Niemeyer, de Brasil, segundo latinoamericano que lo ganaba. El primero fue en la segunda ocasión y año en que se otorgaba, el mexicano Luis Barragán. Son 13 los europeos ganadores del premio. Solo el Reino Unido (Gran Bretaña o Inglaterra) ha repetido, con James Stirling en 1981 y Norman Foster en 1999, y tuviera 3 si debiéramos aceptar que la princesa iraní ya es inglesa de pura cepa. Pero no, dejémosla en el medio oriente de su nacimiento y situémosla casi en Asia, continente que tiene tres galardonados y todos son japoneses (Kenzo Tange, en 1987; Fumihiko Maki, en 1993 y Tadao Ando en 1995). EU, como siempre es obvio, es el mayor galardonado con 6 y si debiéramos aceptar que Ieoh Ming Pei (1983) era norteamericano, aún con ese nombre ( nació en Cantón, China, el 26 de abril de 1917), y Frank O. Gehry (1989), aún habiendo nacido en Ontario, Canadá, en 1929 (registrado con el nombre de Ephraim Goldberg), entonces son 8 gracias a las inmigraciones y las nacionalizaciones. El último, otro "famoso" desconocido, es también norteamericano. Desde 1991 no se premiaba a un norteamericano y con tantos aires de patriotismo enarbolados, después de la demolición espectacular y asombrosa de las torres gemelas de Minoru Yamasaki (que aún con ese nombre, había nacido en Seattle), era lógico que se volviera a premiar de nuevo a un norteamericano. Suiza tiene dos galardonados porque ambos lo fueron juntos en el 2001 (Jacques Herzog y Pierre de Meuron). Australia, el continente insular, tiene uno, como para balancear dependencias y herencias coloniales. Luego todo el panorama de premiaciones se divide entre europeos y norteamericanos. Los Pritzker tienen 26 años de papado arquitectural y una agonía por desgaste que se percibe año tras año, asomando por la ventana vaticana de su reinado. Eso se percibe por su persistencia en halagar a los famosos de las revistas, donde no caben los trabajos sociales. Ahora, en pleno apogeo del predominio mundial por parte de la gran metrópolis globalizante, Thom Mayne, un californiano, "gana" el premio. Y debemos mirar todos y todas hacia su obra de "chico malo", analizar su vida desde que nació en 1943 y aplaudir sus proyectos hasta las recientemente propuestas villas para las olimpiadas de New York que siendo una ciudad candidateada, ya se da por descontado que tiene asegurada la sede, terrorismo aparte y temores heredados incluidos, con todo y la sicosis del narco, el "desaparecido" comunismo y las controladas miserias de la babel de hierro. El "Nobel de Arquitectura" peligra, si no es que sale de lugares tan cercanos a las naciones unidas y su desacreditada política universal de aceptar lo que se impone desde el norte amplio que va del Atlántico hasta el Pacifico. A los proponentes del Pritzker les falta despojarse de tanto exclusivismo de resort turísticos y acudir a ver las obras africanas y latinoamericanas, Caribe incluido. Quizás, cuando salgan de su asombro, puedan tener otra visión más amplia de los premios y en realidad los democraticen, para mejorar la calidad de sus apreciaciones tan fundamentalistas. Los Nobel de verdad, que debieran llamarse Gandhi (si propugnan por la paz), datan de 1896, los de Arquitectura tienen casi cien años menos. Ojala perduren si reencaminan su derrotero... Emilio José Brea García Fuente: Periferia-I |
|
| Última actualización ( Tuesday, 29 March 2005 ) |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|




